lunes, 17 de octubre de 2016

CUIDA TU CORAZÓN. EL MALIGNO JAMÁS DEJA DE TENTARNOS.


Papa Francisco dice: Es necesario custodiar nuestro corazón donde habita el Espíritu Santo para que no entren los demás espíritus.

El Papa Francisco nos vive recordando siempre algo que es muy cierto y que todo cristiano debe practicar con frecuencia y, que a veces, por no organizarnos bien en el tiempo, le restamos la debida importancia: El examen de Conciencia, una práctica muy antigua que practicaban con frecuencia los primeros cristianos para estar vigilantes ante las tentaciones y que hoy por hoy, lo podemos comprobar al asistir a la Santa Misa que, más larga es la fila para hacer la comunión que los que se confiesan ese día.

1.- El diablo jamás se aleja

Partiendo del Evangelio, en que se nos dice que el diablo jamás deja de tentarnos, porque tiene paciencia, y no deja lo que quiere para sí, nuestra alma.
Después de las tentaciones, en el desierto, cuando Jesús fue tentado por el diablo, en la versión de Lucas se dice que el demonio lo dejó por un tiempo, pero durante la vida de Jesús volvía y volvía: cuando lo ponían a prueba, cuando le tendían trampas, en la Pasión, hasta en la Cruz. "Pero si Tú eres el Hijo de Dios, ven, ven con nosotros, así nosotros podemos creer". Y todos nosotros sabemos que esta palabra toca el corazón: "¿Pero tú eres capaz? ¡Házmelo ver! No, no eres capaz". Como el diablo hizo hasta el final con Jesús. Y así con nosotros.

2.- Ser vigilantes, custodios de nuestro corazón

"Es necesario custodiar nuestro corazón donde habita el Espíritu Santo para que no entren los demás espíritus."
Custodiar el corazón, como se custodia una casa, con llave. Y después, vigilar sobre el corazón, como un centinela: "Cuántas veces entran los malos pensamientos, las malas intenciones, los celos, las envidias. Tantas cosas, que entran. ¿Pero quién ha abierto aquella puerta? ¿Por dónde han entrado? Si yo no me doy cuenta de cuanto entra en mi corazón, mi corazón se convierte en una plaza, donde todos van y vienen. Un corazón sin intimidad, un corazón donde el Señor no puede hablar y ni siquiera ser escuchado.

3.- El examen de conciencia en cada anochecer

Y Jesús dice otra cosa allí, ¿no?, que parece un poco extraña: "Quien no recoge conmigo, desparrama." Usa la palabra "recoger". Tener un corazón recogido, un corazón sobre el cual nosotros sabemos qué cosa sucede, y aquí y allá se puede hacer la práctica tan antigua de la Iglesia, pero buena: el examen de conciencia. ¿Quién de nosotros, a la noche, antes de terminar la jornada, permanece solo, sola, y se hace la pregunta: qué cosa ha sucedido hoy en mi corazón? ¿Qué cosa ha sucedido? ¿Qué cosas han pasado a través de mi corazón? Si no lo hacemos, verdaderamente no sabemos vigilar bien ni custodiar bien”.
El examen de conciencia es una gracia, porque custodiar nuestro corazón es custodiar el Espíritu Santo, que está dentro de nosotros.
Nosotros sabemos, Jesús habla claramente, que los diablos vuelven, siempre. También al final de la vida, Jesús nos da el ejemplo de esto. Y para custodiar, para vigilar, para que no entren los demonios, es necesario saber recogerse, es decir, entrar en silencio ante sí mismos y ante Dios, y al final de la jornada preguntarse:
  • ¿Qué cosa ha sucedido hoy en mi corazón?
  • ¿Ha entrado alguien que no conozco?
  • ¿La llave está en su lugar?’.
Y esto nos ayudará a defendernos de tantas maldades, incluso de las que nosotros podemos hacer, si entran estos demonios, que son muy astutos, y al final nos estafan a todos.

viernes, 14 de octubre de 2016

LA FELICIDAD DE LOS QUE CUMPLEN LA LEY DEL SEÑOR (Salmo 119)


Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,
Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón,
los que van por sus caminos,
sin hacer ningún mal.
Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente.
¡Ojalá yo me mantenga firme
en la observancia de tus preceptos!
Así no sentiré vergüenza,
al considerar tus mandamientos.
Te alabaré con un corazón recto,
cuando aprenda tus justas decisiones.
Quiero cumplir fielmente tus preceptos:
no me abandones del todo. 




jueves, 13 de octubre de 2016

EL AMOR VERDADERO (Reflexiones)


Un hombre de edad avanzada vino a la clínica donde yo trabajo para hacerse curar una herida en la mano.

Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer. Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí.

Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado. Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.

Entonces le pregunté extrañado:
Y si ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo: "Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella". 

Tuve que contenerme las lágrimas mientras salía y pensé:
"El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es.



miércoles, 12 de octubre de 2016

¡Dios transforma tu vida! En la Adoración Eucarística


Encontrar tiempo para hacer Adoración Eucarística puede ser difícil, pero, si lo consigues, ¡podrás percibir resultados sorprendentes!
“Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomen, esto es mi Cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos” (Marcos 14,22-24)
El tiempo que dedicas a la Adoración puede sorprenderte de muchas maneras. Por ejemplo:

1. Puedes desarrollar un sentimiento de admiración y maravilla

¡No hay nada como la atmósfera de una capilla o iglesia tranquila! El olor del incienso y el esplendor del ostensorio ayudan a comprender la verdad de lo que está sucediendo en la Adoración. ¡Estamos realmente ante Jesucristo! Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma, Su Divinidad.
Cuanto más te quedas en silencio ante la Hostia Santa, más comprendes que la única respuesta a la grandeza de Dios es la maravilla, la admiración y el amor.

2. Experimentas la paz en otras áreas de tu vida

Jesús dijo: “Mi paz les dejo, mi paz les doy” (Jn 14,27). La paz exterior que podemos experimentar en la Adoración (la quietud y el silencio) van mucho más al fondo y nos llevan a una paz interior que abraza todas las áreas de nuestra vida. Esto no significa que todo será perfecto y sin sufrimiento, pero esa paz nos fortalecerá para enfrentarnos con más firmeza y serenidad a las tempestades de la vida.

3. Empieza a mirar más fuera de ti mismo

Jesús dijo: “Como yo les amé, ámense también ustedes unos a otros” (Jn 13, 34). La Adoración nos conecta al prójimo y al mundo – al final, ¡estamos dedicando tiempo al Creador de todo lo que existe! Más tiempo para alabar y adorar a Dios significa más tiempo para ir más allá de nuestras propias preocupaciones y para atender las necesidades de los demás y del mundo en que vivimos.

4. A veces, es pesado …

Habrá momentos en que la Adoración parecerá “insulsa”, “árida”… Te distraerás, tu mente empezará a divagar… La Adoración regular puede estabilizarse y dejar de parecer especial, pero eso no quita valor ni disminuye la verdad de la Adoración.
Nuestra fe es mucho más que los sentimientos, y Dios continuará trabajando en ti aunque sientas o pases por momentos más “secos”. Aunque tu mente divague, estás dando a Dios lo mejor que puedes: ¡tu tiempo, tu compromiso y tu compañía!

5. ¡Te emocionas en la Adoración!

Cuanto más tiempo dedicas a adorar a Dios, más descubres que Él te ama y quiere pasar tiempo contigo. ¡Y más empiezas a querer realmente vivir ese tiempo con Él! Si la Adoración antes parecía rutina, ¡en poco tiempo percibes que deseas hacerla! Como decimos en la misa, “es justo y necesario” dar gracias al Señor.
La Adoración a Dios está inscrita en nuestro corazón, y “nuestro corazón está inquieto hasta que no descansa en él” (San Agustín).

6. La gracia entra en tu vida

Es increíble como un simple acto de compromiso con Dios, aunque sea un corto periodo de Adoración, haga la diferencia para el resto de tu vida. Puedes tener la certeza de seguir en su presencia aunque hayas salido de la iglesia o capilla. La gracia te poya en todos los momentos, especialmente en los de tentación. Es más fácil resistir a la tentación cuando se dedica más tiempo a la Adoración.

7. Te das cuenta de lo afortunado que eres

Hay personas que quisieran pasar más tiempo con Jesús en Adoración, pero no pueden porque están enfermos o tienen mil tareas necesarias en el día a día. Hay personas, en muchas regiones del mundo, que arriesgan la vida por la Eucaristía y son perseguidas por causa de la fe.
¡Hay personas que enfrentan situaciones extremamente peligrosas para estar con Jesús! Y tú tienes el regalo de poder adorarlo abiertamente, ¡sin hablar de lo que significa tener un sacerdote para administrar los sacramentos!

8. ¡Comprendes que Dios tiene sentido del humor!

Cuanto más dejas que Dios te hable, en vez de gastar todo tu tiempo hablándole, ¡más notas que Dios tiene un gran sentido del humor! ¡Hay incluso momentos en que quisieras reir en voz alta! Quizás parezca sorprendente, pero los mejores padres ¿no demuestran su amor con buen humor?

9. Vas a querer confesarte más veces

Puede parecer intimidador, pero no lo es. ¡La confesión nos permite experimentar el océano ilimitado de la misericordia de Dios! Su misericordia engulle todos nuestros pecados y nos da una libertad real, una libertad sin miedo, que nos permite entrar en su Amor y en su Bondad! La confesión fortalece la conciencia de que estamos en los brazos de un Padre que nos ama mucho y que “nunca se cansa de perdonar” (Papa Francisco).

10. ¡Te apasionas!

Cuando dedicas tiempo de corazón abierto a adorar a Dios y permitir que Cristo te muestre Su Amor, ¡también te apasionas! ¡Y su amor te revela a ti mismo y permite que seas tu mismo! “Yo he venido para que todos tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).
Entonces, ¿qué estás esperando? Dedica un tiempo a la Adoración Eucarística, ¡y deja a Dios transformar tu vida!


martes, 11 de octubre de 2016

EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTA (Salmo 23)


El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.


lunes, 10 de octubre de 2016

NO TENGO NADA PARA DARTE... (Reflexiones)


Se dice que, cuando los pastores se alejaron y la quietud volvió, el niño del pesebre levantó la cabeza y miró la puerta entreabierta. Un muchacho joven, tímido, estaba allí, temblando y temeroso.

-Acércate le dijo Jesús ¿Por qué tienes miedo?

-No me atrevo... no tengo nada para darte.

-Me gustaría que me des un regalo dijo el recién nacido.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó:
-De verdad no tengo nada... nada es mío, si tuviera algo, algo mío, te lo daría...

-mira..
Y buscando en los bolsillos de su pantalón andrajoso, sacó una hoja de cuchillo herrumbrada que había encontrado.
-Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy...

-No -contestó Jesús- guárdala. Querría que me dieras otra cosa. Me gustaría que me hicieras tres regalos.

-Con gusto dijo el muchacho pero... ¿qué?
-Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció. Se acercó al pesebre y, para impedir que María y José lo oyeran, murmuró algo al oído del Niño Jesús:
-No puedo... mi dibujo es horrible... ¡nadie quiere mirarlo... !
Justamente, por eso lo quiero... siempre tienes que ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti. Además quisiera que me dieras tu plato.

-Pero... ¡lo rompí esta mañana! tartamudeó el chico.
-Por eso lo quiero... Debes ofrecerme siempre lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo... Y ahora insistió Jesús repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron como habías roto el plato.

El rostro del muchacho se ensombreció, bajó la cabeza avergonzado y, tristemente, murmuró:

-Les mentí... Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto... ¡estaba enojado y lo tiré con rabia!
Eso es lo que quería oírte decir dijo Jesús, dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías, tus crueldades.

Yo voy a descargarte de ellas... No tienes necesidad de guardarlas...

Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas.

A partir de hoy me gustaría que vinieras todos los días a mi casa.



viernes, 7 de octubre de 2016

ORAS ES AMAR


La oración abre nuestro ser a la acción de Dios, con ella le permitimos obrar a Dios en nosotros. Dios quiere darnos un corazón generoso, bondadoso, pero si una persona se obsesiona con un dios falso, como el dios dinero, el dinero le da órdenes y él escucha esos mandatos y así endurece su alma, pierde la oportunidad de que Dios reforme su corazón. Detrás de cada ídolo está la burla del demonio.
Dios quiere hacer una obra bella en nosotros pero nos parece que “cobra” demasiado, entonces Esa persona hace de su vida una pequeñez, y no la imagen de Dios: eso es lo que quiere el demonio, es el ataque de satanás hacia el Creador.
Sin oración estamos en situación de riesgo y, además, seremos una caricatura de lo que Dios no quiere para cada uno de nosotros.
Si pierdes el contacto con el Dios vivo, los ídolos perversos se adueñan de tu corazón. Hay que ver que el ataque de satanás ¡es diario! Por eso hay que orar a diario.
El pecado se puede vencer, pero si leemos la Biblia y no recibimos medios de formación, (1ra carta de Juan)

Hay que hacer oración porque necesitamos el auxilio del Espíritu Santo. Él hace su obra en nosotros. Cuando nos cautiva, el amor es el que mueve la vida como los pies mueven el cuerpo, dice Santa Catalina de Siena.
Dios es tan bueno que nos va dando gusto por lo que a Él le gusta, y disgusto, por lo que a Él le disgusta. San Pablo nos dice: “No entristezcan al Espíritu Santo”. El Espíritu de Dios va transformando todo en nosotros: la manera de mirar, la manera de obrar, entonces nos disgusta esa canción pornofónica. Nada nos ayuda tanto como la invocación frecuente del Espíritu de Dios.
  
Dios quiere que la oración sea un principio de solución a nuestros problemas. La oración es para los tiempos difíciles y para la vida ordinaria.
La oración que yo aprendo de otros es la oración vocal. Así es como aprendemos a hablar de niños, repitiendo. Aprender a orar y repetir es un ejercicio; orar es dialogar, es escuchar al Señor y hablarle. Así permitimos que Él obre en nosotros.

¿Qué hacer para orar con frecuencia? Darle un espacio a Dios y leer la Sagrada Escritura, pero hacer una lectura orante. Desde mediados del siglo III algunos se preguntaron qué hacer para orar sin cesar. Acudieron a los Salmos y los distribuyeron para irlos rezando a lo largo de la semana. Eso supone leer cerca de 20 Salmos en un día. Los Salmos distribuidos en cuatro semanas, con ciertos recortes, se llaman Salterio. Ayuda También ofrecerle el día a Dios y rezar en la mañana y en la tarde, y poco a poco se alcanza rezar sin cesar. Cuando oramos hablamos a Alguien, le abrimos el alma, y podemos hablarle todo el día y toda la noche

(Nelson Medina).